Con el enemigo adentro
Esta mañana la prensa resalta el hecho de que un contador público al servicio de una compañía en New Jersey no solamente asesinó al dueño pero también se apropió de US$1.016,000.
Triste para la profesión primero que todo. Este incidente también muestra cómo uno de los elementos del triángulo de fraude, la presión, juega un papel decisivo en el comportamiento del infractor.
El caso que nos ocupa, muestra que este contador tenía dos vicios difíciles de mantener con un salario: usaba drogas y era aficionado al juego. Combinación mortal.
En cualquier investigación, el contador forense lo primero que hace es analizar la situación financiera del sospechoso. Usualmente este paso tan crucial, determina el curso que la investigación debe seguir.
Si el análisis preliminar muestra un alto grado de endeudamiento, o compra de artículos lujosos, o pagos que nada tienen que ver con el nivel normal de una persona, ello es considerado un indicador o síntoma de fraude.
Probablemente este dueño del negocio confió todo a su contador y nunca monitoreó lo que El hacía de otra manera, hubiera descubierto faltantes y hubiera detectado también que algunas veces el contador giró cheques a su favor hasta por US$90,000.
Triste para la profesión porque muchos nos enmarcarán a todos los contadores con la rúbrica de deshonestos. Los códigos son muy claros, hay que ser honestos y también parecer honestos.
Una reflexión por hoy!